Desde 2005

Pentacidad


Incrementar la autoestima y facilitar la capacitación mental, corporal, emocional y social de la persona.

En Lizarra Ikastola entendemos la educación emocional como una parte esencial de la formación integral de la persona. Por ello, desde hace años desarrollamos en Educación Primaria el proyecto Pentacidad, una propuesta estructurada para trabajar la inteligencia emocional y los valores de forma sistemática y coherente.

Pentacidad parte de una visión global de la persona y actúa sobre cinco ámbitos interrelacionados: la identidad, la gestión emocional, el ámbito social, el aprendizaje y la comunicación, y la relación entre cuerpo y pensamiento. Desde este enfoque, acompañamos al alumnado en su desarrollo personal, ayudándoles a conocerse, autorregularse y relacionarse de manera saludable.

El objetivo del proyecto es que nuestros alumnos y alumnas crezcan como personas equilibradas, coherentes y corresponsables, capaces de reconocer lo que sienten, comprenderlo y regular su conducta para seguir aprendiendo y mejorando.

Educar la emoción desde la experiencia

La educación emocional se trabaja desde la vivencia diaria. No se trata solo de hablar de emociones, sino de crear situaciones cotidianas que permitan identificarlas, expresarlas y gestionarlas de manera consciente.

Una de las herramientas habituales es el panel de sentimientos, que se utiliza cada día al comenzar la jornada. El alumnado identifica cómo se siente en ese momento, aprende a poner nombre a sus emociones y comprende cómo influyen en su forma de estar y aprender.

Autorregulación y cuidado personal

Pentacidad fomenta la autorregulación emocional ofreciendo espacios y tiempos para serenarse y recuperar el equilibrio. En el aula existen espacios tranquilos a los que el alumnado puede acudir cuando necesita gestionar un conflicto, calmarse o reflexionar antes de reincorporarse al grupo.

Asimismo, diariamente se realizan ejercicios de sintonía que ayudan a tomar conciencia del propio cuerpo, tanto para activarse como para relajarse, mediante música, respiración, movimiento o masajes, según el momento del día.

Aprender a convivir y cooperar

El ámbito social ocupa un lugar central en Pentacidad. A través de los grupos de ayuda mutua, el alumnado aprende a trabajar en equipo, asumir diferentes roles y responsabilizarse del funcionamiento del aula, también en aspectos relacionados con la convivencia.

Herramientas como los cariñogramas refuerzan habilidades sociales básicas como felicitar, agradecer o pedir disculpas, contribuyendo a crear un clima emocional positivo en el que cada alumno y alumna se siente reconocido y valorado.

Un proyecto conectado con el Modelo de Persona

Pentacidad está estrechamente vinculado al Modelo de Persona de Lizarra Ikastola. El trabajo emocional favorece el desarrollo de la solidez interna, la cooperación, la responsabilidad y la capacidad de tomar decisiones desde el equilibrio personal.

Este proyecto ayuda al alumnado no solo a aprender mejor, sino también a vivir mejor, sentando las bases para un desarrollo académico y personal sólido a lo largo de todas las etapas educativas.

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